jueves, junio 19, 2008

Ni tan arrepentido...

... ni encantado de haberme conocido lo confieso.
Tú que tanto has besado,
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos sólo calan
los besos que no has dado,

los labios del pecado.

Y sin embargo - Joaquín Sabina

miércoles, junio 18, 2008

Cuaderno de bitácora, 18 de Junio de 2008

Noche al timón intentando que la resaca no desviase la singladura. Las mediciones del medio día confirmarán si así ha sido o no. El estado de la jarcia es aceptable y el cambio a las velas de mal tiempo le ha sentado bien al gobierno del barco. Se quedarán ahí por el momento. Viento a la cuadra de E-NE, navegando con trinquetilla y foque. Si el viento no rola, estay. Tiempo bonancible con perspectivas de viento fresco para atardecer y noche. Mar rizada y bruma. Unas diez millas de rango de visión desde el tamborete del matelero de juanete. Desalojada por sotavento el remanente de agua que se ha filtrado por el tablazón durante la noche. Las dos bombas funcionan correctamente.

martes, junio 17, 2008

El enigma del acero

"El fuego y el viento vienen del cielo, de los Dioses del Cielo. Pero Dios es Crom, Crom que vive en la tierra.
Antes los Gigantes vivían en la tierra, Conan; y en la oscuridad del caos engañaron a Crom y le arrebataron el enigma del acero. Crom se irritó, y la tierra tembló. El fuego y el viento derribaron a aquellos gigantes y arrojaron sus cuerpos a las aguas.
Pero en su ira, los Dioses olvidaron el secreto del acero y lo dejaron en el campo de batalla.
Nosotros lo encontramos. Sólo somos hombres. Ni Dioses ni Gigantes. Sólo hombres.
Y el secreto del acero siempre ha llevado consigo un misterio. Tienes que comprender su valía, Conan, tienes que aprender su disciplina.
Porque en nadie, en nadie en este mundo puedes confiar. Ni en un hombre ni en una mujer ni en un animal.
En esto sí puedes confiar."

Diálogo entre Babieca y Rocinante

B. ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?

R. Porque que nunca se come, y se trabaja.

B. Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?

R. No me deja mi amo ni un bocado.

B. Andad, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.

R. Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miraldo enamorado.

B. ¿Es necedad amar?

R. No es gran prudencia.

B. Metafísico estáis.

R. Es que no como.

B. Quejáos del escudero.

R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?

De "Don Quijote de la Mancha"

lunes, junio 16, 2008

Soy mucho menos fuerte de lo que aparento...

... y aparento muy poca fortaleza. Bien, es lo que hay.

Pero en cuanto a aguante tengo una calzada muy bien empedrada y por la que puedo transitar tranquilamente. El problema es que esa calzada tiene un principio y un final; y solamente la tengo en una cordillera; y solamente sube un puerto. Luego desaparece y se aleja hacia lo desconocido convertida en un camino de tierra*.

*: Si esperais una entrada clara podeis dejar de leer aquí. La diferencia de cuando estoy ebrio a cuando estoy sobrio es que en este último estado puedo advertir a la gente de lo que me pasa**.
**: En lo que respecta a otras cualidades humanas como puedan ser el raciocionio o el equilibrio no hay cuidado que no hay diferencia alguna.

"Sí, sirve. Pero sirve para lo que sirve, no para otra cosa. Y llevo transitando por ella mucho tiempo. El tiempo pasa y carcome las piedras y en las junturas, donde antes no creciera una brizna de hierba por no tener espacio, hoy hay bosques enteros de plantas que han sabido esperar. Son verdes, muy verdes, incluso en invierno, cuando la nieve cubre el mundo.
Hay peregrinos que suben por esa cuesta, camino del puerto y del mundo de más allá. Yo les muestro el camino a los que me lo piden, y les ayudo a trepar por la pendiente. Mientras me van contando qué azares les llevaron a este punto y yo les cuento lo mismo. Pero siempre escucho más que hablo. Porque si se me ocurriera hablar al ritmo al que lo hacen los peregrinos me quedaría sin aliento antes de alcanzar el primer recodo. Y ocurre que siempre llegamos al puerto y echamos la mirada al norte, con el sol de mediodía dentrás de nosotros. Pero él o ella siguen su camino y yo me quedo; y vuelvo a bajar por las conocidas piedras. A veces hasta me siento en el puente de piedra que desafía al tiempo y que conduce la calzada por encima del río y la lleva a la otra vertiente de la montaña."

Hubo un tiempo en que mi padre nos llevo a mi hermana y a mí a ese lugar. Estaba nublado y hacía frío. Poco antes de llegar mi padre nos dijo algo que siempre recordaré.

"Algún día sereis mayores y traereis aquí a vuestros hijos"

Tropecé. Quedan cincuenta metros para la cima. El tiempo, la lluvia y la nieve se habían cebado especialmente, con su lento y centenario trabajar, con las piedras de la calzada y solamente queda gravilla y cantos en ese último tramo. Cuesta. Mi padre me coge de la mano y me ayuda a salvar los últimos metros. Y de repente estamos allí. Hemos llegado. No llegué a sentirme contento, porque para ser feliz es necesario estar completo y pleno.

Y una parte de mi alma se quedó cincuenta metros más atrás, en una de las raices que jalonan el camino de subida. Y allí seguirá, unida a la raiz que me hizo tropezar y a las palabras que me dirigió mi padre hace ya tanto tiempo.

Es ese trozo mutilado y arrancado el que sigue subiendo y bajando, arriba y abajo, una vez y otra, acompañando a quien quiera compañía. Y cuando llega, está a punto de dar el paso que lo lleve lejos, hacia lo desconocido. Pero la raiz llama. Y llama.

Y llama.

sábado, junio 14, 2008

Y es que los tíos que me ponen...

... me ponen. Punto.

Bien. Así son las cosas.

Y así se las hemos contado. Excepto que nunca se cuenta todo, no... pero es así.

PD: Mirando atrás, me doy cuenta de que el Ear de hace unos años hubiera escrito esta entrada de otra manera. Está bien, porque significa que he cambiado. A mejor o a peor aún está por ver.

PPD: Las palabras entonces no sirven. Son palabras.

PPPD: No. No soy homosexual.